miércoles 18 de agosto de 2010

Luna Menguante en el jardín

LUNA MENGUANTE: De Luna llena a Luna nueva descendiendo cada día la luz que refleja. La fuerza vital de las plantas decae con la luz lunar. Las labores en el terreno se realizarán en Luna llena para obtener un suelo mullido, suelto y que retenga el agua. Para retrasar el desarrollo vegetativo a favor de una mayor cantidad de frutos las tareas se hacen en Luna llena o cuarto menguante. Si son frutales de rendimiento a largo plazo interesa estimular el inicio de la producción por lo que es mejor plantar y podar en menguante. Esta es la mejor fase para obtener y aplicar injertos; el crecimiento es escaso, las yemas detienen su desarrollo y se favorece la unión del injerto. En menguante se lleva a cabo la vendimia: el vino resultante es mejor y más duradero y la uva de mesa es más dulce. Las aceitunas recogidas en Luna llena dan mejor aceite. También en Luna llena se corta el heno y la alfalfa para consumo animal (tiene más nutrientes). Se recolectan los tomates para conserva. Si el suelo es fértil y con suficiente agua, la mejor siembra será la los últimos días del cuarto menguante, fomentando así la fructificación. Con Luna llena y en invierno se plantan las lechugas. La madera sana y resistente se consigue talando con Luna llena (sobretodo árboles caducos). Se talan almendros, nogales y se podan las encinas. Los cereales se siembran en los últimos días de cuarto menguante favoreciendo el llenado del grano y eludiendo el encamado (la espiga se tumba y se pudren los granos). El trigo molido en Luna llena da una harina de óptima conservación